TENDENCIAS EN BELLEZA  
 Lo mejor en cuidado corporal

Tenía 52 años y un armario lleno de pantalones que me ponía hasta en pleno agosto

Laura Vidal

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Editora de belleza

“Durante años pensé que eran mis piernas las que decidían mi ropa. Hasta que descubrí que llevaba toda la vida intentando resolver el problema equivocado.”

Te voy a contar algo que no le había contado a casi nadie...

....porque durante mucho tiempo me dio vergüenza.

Hace dos veranos, mi sobrina se casaba. Una boda preciosa, al aire libre, en julio. Y yo, en lugar de pensar en lo feliz que estaba por ella, me pasé tres semanas pensando en una sola cosa: qué me iba a poner para que no se me vieran las piernas.
 

Tengo varices. Arañas vasculares, alguna mancha del sol, el tono desigual de quien ha cumplido años. Nada grave. Nada que a otra persona le importe, probablemente. Pero yo lo veía. Yo siempre lo veía.

Y como yo lo veía, daba por hecho que todo el mundo lo veía también.
 

Así que hacía lo que llevaba años haciendo: elegía la ropa por lo que tapaba, no por lo que me gustaba. Pantalón largo en agosto. Vestidos por debajo de la rodilla. Y si no me quedaba más remedio que enseñar pierna, medias. Medias en pleno calor, con 35 grados, sudando, contando los minutos para llegar a casa y quitármelas.

Si te suena, no estás sola. Y no, no es una tontería

 

El truco que nadie te cuenta: no era mi piel el problema

Voy a decirte lo que tardé años en entender, porque ojalá alguien me lo hubiera dicho antes.

Yo creía que mi único camino era arreglarme las piernas. Tratamientos. Esperar meses. Gastar un dineral. O resignarme.

Y mientras tanto, iba probando "soluciones" que en realidad solo me complicaban la vida:

Todo lo que probé (y por qué ninguna funcionaba)

Durante años probé de todo para tapar mis piernas. Nada me devolvía lo que de verdad echaba de menos: dejar de esconderme.

1. Las medias

Tapan, sí. Pero pasas calor, te aprietan, y a la primera carrera te delatan. Resuelven que no se vea la pierna; no la libertad de enseñarla.

2. El autobronceador

Olía raro, me dejó las rodillas anaranjadas y a parches, y se quedó ahí varios días te gustara o no. Cambiaba el color, pero no tapaba nada.

3. La base de la cara en la pierna

Pesada, se cuarteaba al doblar la rodilla, y con solo rozar el sofá, ahí se quedaba la marca

"Seguro que queda fatal": Todo lo que pensé antes de probarlo

 

Una amiga me lo soltó tan tranquila: "Hay un maquillaje corporal que te camufla eso en dos minutos y parece tu propia piel." 
Y yo, por dentro: seguro queda naranja.... Seguro se ve como pintura.... Seguro me siento y mancho el vestido. Yo era la más escéptica del mundo. Pero me acordé de la boda y pensé: si hay una mínima posibilidad de que funcione, no quiero pasarme otro verano escondiéndome. Así que lo pedí, con todas mis dudas a cuestas.

Lo que pasó cuando me lo apliqué por primera vez

 

Empecé por la peor zona: la parte de atrás de la rodilla. Puse una capa finísima —tan poca que pensé "esto no va a tapar nada"— y la difuminé hacia afuera con la brocha. Me aparté del espejo. Miré. Y por primera vez en muchos años, no vi mis venas. Vi mi piel. No una capa naranja. No una máscara. Una pierna de tono uniforme que parecía la mía en un buen día.

Misma pierna, misma foto: lado izquierdo sin aplicar aún y lado derecho con la base aplicada

Eran tres pasos. Solo tres.

CUBRE: una capa fina solo sobre lo que quieres camuflar. FUNDE: difuminas hacia afuera con la brocha para integrar el tono con tu piel. FIJA: lo dejas secar un par de minutos antes de vestirte.

Y aquí entendí por qué tanta gente recomienda llevarse la brocha: con la mano queda bien, pero la brocha es la que hace que se funda y parezca piel de verdad. Por eso me alegré de haber pedido el pack que la incluía.

El gesto, en marcha: cubrir y difuminar con la brocha. Dos minutos.

El miedo al tono: resuelto antes de equivocarme

¿Te acuerdas de mi pánico a quedar naranja? Resultó que no tenía que adivinar. Hay una guía para encontrar tu tono —comparas con el cuello y la pierna, miras tu subtono— y, si dudas entre dos, te ayudan a decidir. Elegí el mío sin ensayo y error, sin pedir tres y devolver dos. Esa era la pega que más me frenaba, y se cayó sola.

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La prueba de fuego: la boda

El espejo del baño es fácil. Yo necesitaba saber una cosa: ¿aguantaría la vida real? Llegó el día. Julio. Calor. Un vestido por la rodilla, de color claro —el que llevaba años sin atreverme a poner por miedo a mancharlo. Me apliqué por la mañana, esperé a que secara y me vestí.

Me senté en una silla de jardín. Me levanté. Miré la silla: limpia. Abracé a media familia. Miré mi vestido por dentro: impecable. Bailé, sudé, pasé horas de pie. No te voy a prometer milagros, porque cada piel y cada día son distintos. Te cuento lo que me pasó a mí: pasé una boda entera de verano sin pensar ni una sola vez en mis piernas.

La prueba que necesitaba ver: tela blanca contra la pierna, ya seco.

Lo que de verdad cambió no fueron mis piernas

Yo creía que buscaba tapar unas venas. Lo que recuperé fue otra cosa: dejé de planificar mi cuerpo antes de salir. Volví a elegir la ropa por lo que me gustaba. Guardé las medias de verano. Salí en las fotos sin colocarme siempre detrás de alguien. No me cambió la cara. No me quitó los años. Me devolvió algo más pequeño y más grande a la vez: dejar de esconderme.

Carmen Román

Increíble lo que llega a cubrir. Por fin he podido ir a una boda en pleno calor sin medias y sin pensar en mis piernas en toda la tarde.

5

Pilar Mieres45

Pensé que sería complicadísimo y son dos minutos. Con la brocha se funde solo. No queda naranja ni se nota.. ♥️♥️♥️♥️♥️

5

Silvia Larrondo

Llevaba años con complejo de mis varices. Ahora salgo a la calle con falda y ni me acuerdo

5

Benjamin Brown

Lo usé para mi propia boda y el resultado fue increible. Muchas gracias

5

Michael Miller

Ohhh que gusto da ahora salir a la calle con falda. Me ha encantado. Como puede ser que un simple producto te haga tan feliz. Graciaaas👍👍👍

5

Entonces, ¿te va a funcionar a ti?

Voy a ser honesta, igual que me hubiera gustado que fueran conmigo: no puedo

prometerte que tu experiencia sea idéntica a la mía. Cada piel es distinta y cada persona

busca cubrir cosas diferentes —venas, manchas, una cicatriz, el tono desigual.
 

Pero si llevas años eligiendo la ropa por lo que tapa, pasando calor con medias o

guardando vestidos que te encantan… creo de verdad que merece la pena que lo veas

con tus propios ojos.

Tienes dos opciones
 

Opción 1: cerrar esta página, seguir como hasta ahora, y dejar que sea otra vez el

verano —u otra boda, u otra foto— quien decida por ti qué puedes ponerte y qué no.
 

Opción 2: hacer lo que hice yo. Mirar la cobertura, encontrar tu tono y probarlo tú

misma, sin compromiso, antes de tu próximo evento.
 

Si tienes un verano, un viaje, una boda o simplemente unas piernas que llevas tiempo

queriendo volver a enseñar… no esperes a que llegue la fecha para empezar a buscar

solución.

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